Mi novio y yo emprendimos un viaje al descanso y al encanto de disfrutar las cosas sencillas de la vida.
Volamos en enero a Providencia, vía Satena, haciendo una corta escala en Medellín (tiempo suficiente para comprarse un delicioso bizcocho de la pastelería Astor) y luego nos detuvimos ratito en San Andrés. Debo destacar que los aviones de Satena (que es la aerolínea del Estado colombiano) son muy buenos y modernos… aunque a veces hay más requisas de la cuenta.
Apenas se desembarca, hay una especie de control de inmigración y dependiendo de la hora a la que llegues, puedes entrar fácilmente a la isla o someterte a unas caóticas filas. Así que en este punto, es importante comunicarle a los encargados que uno está en proceso de transferencia a otro vuelo, para que no te demoren tanto y no vayas a perder la conexión.
Son 15 minutos más de vuelo a Providencia en un avión más pequeño. Otro registro de ingreso en el aeropuerto “El Embrujo” y ya estás en el paraíso. Old Providence y Santa Catalina cubren un área de 22 km2. El tramo más largo de la isla llega a medir 7 km y el mas ancho 4 kms. Así que la isla es pequeña… pero no tanto.
Hay que acomodarse y desempacar, y para esto hay opciones de estadía para investigar (obvio, anticipadamente). Nosotros decidimos rentar una casa. Hay varias y muy bonitas que te permiten tener la libertad y privacidad que necesitas. Hay hoteles también… y pequeñas posadas. Sin embargo, creo que sale más económico, cómodo y “libre-de-turistas”, la opción de la casa.
En tu propia casa, sólo tienes que tener algo para desayunar y picar. Nosotros llevamos algunas cositas “gourmet” desde Bogotá, pero allá puedes conseguir de todo. Los tragos, son baratísimos en las tiendas, así que no hay que encartarse con ninguna botella en la maleta desde tu casa.
El otro arreglo que hay que hacer, de manera inmediata al llegar a Providencia, es la de conseguir un medio de transporte. En la isla te podrías mover caminando o trotando, pero igualmente las distancias te limitarían. Si uno quiere sacarle jugo al paseo, sí o sí, tienes que alquilar una moto, un carrito de golf o un carro tipo campero. Nosotros optamos por la moto.
¡Listos!
Bueno, ahora con hospedaje, bebidas y transporte arreglados, es hora de descubrir la isla.
Hay que montarse en la Bws y comenzar a recorrer a Providencia. ¡No hay que preocuparse por irse a perder! pues sólo hay una carretera costera que da la vuelta a la isla. Comenzamos por descubrir la arquitectura caribeña llena de hermosas casas de madera y mucho color. Hay varias construcciones en la montaña, con increíbles panorámicas. En el camino, en el que uno puedo encontrase con una iguana o dos, hay miradores para detenerse y ver espectaculares puestas de sol.
Si de playa se trata hay varias por explorar. No son muy extensas, pero son lo suficientemente bellas para pasar un buen rato tomando el sol o construyendo un castillo de arena.
Al sur de Providencia, está la Bahía de Manzanillo o Manchineel Bay, que tiene la fama de ser una de las más bonitas de la isla. El mar aquí es delicioso porque hay viento y olas… y nada mejor que jugar con las olas. Rolando tiene aquí un bar-restaurante, en donde, durante el día puedes comer unas empanadas de cangrejo muy ricas y en la noche se puede disfrutar de una fogata en forma de corazón y algo de reggae en vivo.
Después del delicioso manjar, unos kilómetros más al norte, nos encontramos con Fresh Water o Bahía de Agua Dulce, es la zona turística de la isla. Aquí es donde están la mayoría de hoteles y por lo tanto donde hay más turistas. Y no es que el turismo sea masivo en Providencia, pero de seguro la mayoría de gente que viene de vacaciones la encuentras aquí, y por eso nunca fuimos a a playa de Agua Dulce. Sin embargo, si estuvimos en la zona, disfrutando de otros placeres. Aquí queda Caribbean Place, el restaurante del Chef Martin Quintero, que tiene un muy buen ceviche de pescado adobado con romero. Ah! y también hay un sitio adorable para pasar todas las tardes a comprarse una deliciosa paleta de sabores exóticos: Frenchy Paletas, es un café y una tienda llena de curiosidades.
De vuelta en Providencia, hay más para hacer: al costado nororiental de la isla se encuentra Cayo Cangrejo, Crab Key, que hace parte del Parque Natural Nacional Old Providence Mc Bean Lagoon. Se puede tomar una lancha que te lleva a este cayo para pasar todo el día allí. Uno debe pagar la entrada a este Parque, ¡pero vale la pena! (además uno puede guardar la boleta para regresar días después). Hay una pequeña montaña a la cual se puede subir y apreciar las cristalinas aguas del archipiélago en todo su esplendor. Cayo Cangrejo es otro destino para hacer snorkeling: con calma, se puede rodear esta gran roca y apreciar más pececitos de lindos colores, tortugas y más. Luego, para quitarse el sabor del agua salda de la boca, uno se puede tomar un par de coco-locos preparados en el muelle…
Quienes quieren más aventuras pueden tomar un curso profesional de buceo, o hacer el ascenso al “Peak”, punto más alto de la isla, ubicado a 360 metros sobre el nivel del mar. Si viajas en los meses de abril y mayo, puedes apreciar la bajada de los cangrejos negros de las montañas para depositar sus huevos en el mar, fenómeno natural que sólo sucede en Providencia.
Sin embargo, para nosotros ya era suficiente con la playa, la careta y los mojitos. Nada mejor que cambiar el agite del trabajo por una noche mirando las estrellas o una tarde en moto, con el viento en la cara, comiendo una paleta de coco… para nosotros nada mejor que la tranquilidad de Providencia… ¡al menos por unos días!
DATOS UTILES PARA TU VIAJE A PROVIDENCIA
http://www.posadasturisticasdecolombia.com/providencia/
Alquiler de vehículos Juanchi. Cel. 310 783 33 31 - 311-268 23 00.