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febrero 23, 2008

Aventura China 2-De Haikou a Beijing


Ni Hao!! (significa HOLA en chino):

Les cuento que todo va bien, aunque los dolores de cabeza continúan (sin importar que me tome 2 litros de té verde diarios, para relajarme). Siento como si no hubiese dormido desde hace más de 7 días. Y trato... pero duermo poco.

En fin...

Haikou estuvo bien. Increíble. Fue un buen inicio de viaje porque realmente estuve en una auténtica provincia China, en una ciudad pequeña, sin tanta influencia occidental. La noche antes de irme tuve la oportunidad de ver otra cara de Haikou... una más moderna con calles iluminadas por hermosas lámpara chinas rojas... todo un espectáculo!

Crucé un hermoso puente conocido como el Century Bridge, blanco, alto, con una especie de arcos no circulares, sino ovalados, con inscripciones chinas iluminadas. Muy lindo. Estuve tomando cerveza china (marca Tiger) y jugando un juego de dados similar al muy bogotano "Cacho". Muchas risas, pinchos de una carne desconocida y brindis en francés, chino y hasta español. CAMPAI !!! (fondo blanco en chino).

En todo caso es importante resaltar (después de mi relato anterior), con el ánimo de que no queden con la idea de que Haikou es como una vieja película china, con mucha gente en bicicleta y poco desarrollo, que también hay grandes edificios modernos y un aeropuerto envidiable (ojalá El Dorado en Bogotá fuera medianamente parecido a este aeropuerto de una pequeña isla en una provincia lejana en China).





Y sigue el viaje.

Déjenme decirles que los chinos tienen mucho de costeño y de colombiano en general... pero muchas de las cosas que NO me gustan de los costeños y los colombianos, llevadas al extremo!!
Son muy bullosos, son un tanto desorganizados. Eso de WAIT IN LINE no significa nada para ellos... todos se meten, todos empujan, nadie espera ni considera que tú si estás haciendo fila. Se tiran todos a subirse de una al avión, pasan te empujan y nada de SORRY! y no esperan a que el avión haya aterrizado para pararse y coger su maleta de mano. ¡Las pobres azafatas no dan abasto!

Otra de las particularidades de los chinos (que gracias a Dios esto no aplica por igual a los colombianos) es que son los REYES DEL GARGAJO. Creo que es culturalmente aceptable, que escupan con orgullo... ¡sí!, por donde uno quiera que va, uno escucha a los chinos tomando un gran impulso sonoro, para finalmente escupir asquerosamente en la calle... ¡es horrible!. Pero bueno, son los detalles que enamoran.

Finalmente llegué a Beijing... capital de la China. Gran ciudad llena de maravillosas autopistas, edificios gigantescos y pagodas graneadas por aquí y por allá. Imponente. Afortunadamente aquí se habla un poco más de inglés y, definitivamente la cultura occidental se siente un poco más. Lo primero que tu ves e el aeropuerto es un Starbucks, y en el camino se puede apreciar locales de Pizza Hut, Kentucky Fried Chicken y Mac Donalds.


Mi chofer, el que me recogió en el aerpuerto, no habla ni papa de inglés, así que me tengo que guardar un poco de preguntas que nacen en el camino. Sólo debo relajarme y observar un bello atardecer en camino a mi hotel. Beijing tiene hermosos atardeceres, largos, con un sol rojo y redondo que te acompaña un buen rato. La luz es divina. Está haciendo mucho frío y yo me siento increíblemente agotada. Tengo que recuperar fuerzas porque viene la Gran Muralla, pinchos de bichos y caballitos de mar, pato Peking, laaaaaargas cuadras y más frio.

Liliana
Enero 24 de 2008

febrero 17, 2008

Aventura China 1-Primera Parada: Haikou


Hola:
Les escribo desde Haikou, pequeña ciudad situada en la Isla de Hainan, al sur de la China. Llegué muy bien, tras un viaje muy muy muy largo: salí un sábado desde Colombia y llegué un lunes. No es que haya estado en el aire 3 días, sino que el cambio de horario desapareció de mi vida el día domingo.

Sin embargo la emoción del viaje no me dejó sentir cansancio.

Llegué y me tocó trabajar inmediatamente. Fuí a la locación del programa que vine a ver grabar, fui ir a almorzar y comer con Christoph, el francés que me recibió y una gente que vino de Cambodia (franceses también). Conocí algo de la zona en donde estoy, especialmente restaurantes muy bonitos en grandes hoteles. Pero fue hasta hoy, un día después, que pude irme sola por ahí, que pude apreciar y ver mejor la cultura China.

Primero que todo les cuento que hay que hacer unos grandes esfuerzos para comunicarse, ya que casi nadie habla inglés... y si hablan inglés, hablan “inglés-chino” y casi no se les entiende... pero ahí uno se defiende apunta de mímica y mucha imaginación.

Me fui para el centro de la ciudad con un mapa escrito totalmente en mandarín. Así que decidí concentrarme mucho en la ruta e ir revisando cada tanto cuántas cuadras había caminado para estar segura en donde estaba parada. Llegué al centro antiguo de Haikou (una especie de San Victorino bogotano) y todo lo que pasaba a mi alrededor fue bastante abrumador. Mucho desorden, muchas motos, bicicletas y pito por montón... muchos olores, mucho ruido y venta de cosas raras por todas partes. Mostradores con peces vivos para la venta, chinos jugando cartas, puestos de comida callejeros con patos y gallinas colgados, pinchos de todas las clases, ropa, zapatos, especies, monedas, y mássss comida.





Tomé una deliciosa sopa wanton en la calle por 3 yuen (rebarato, el equivalente a unos $800 pesos colombianos, menos de medio dólar americano), compré bobadas y saqué muchas fotos.

Salí del centro y caminé por otros lugares más modernos. Caminé por un parque con un lago hermoso, caminé por una zona comercial con muchos almacenes y promociones en todo, e inclusive fui a Carrefour a chismosear cómo eran los supermercados chinos no-callejeros (iguales a los de cualquier parte, con todo en mandarín y muchos animales variados a la venta para preparar en casa).

Fui al baño y la sorpresa aquí fue que todos los baños públicos son letrinas, así que toca “hacer” de pie. No me fue mal, he de decirles… pero eso sí, escogí muy bien a que baño entrar (en un centro comercial) pues me habían advertido hasta el cansancio que esta experiencia en la calle no era muy placentera.

En fin, en el camino me encontré con gente amable a la que yo les parecía muy curiosa... aquí yo soy la "gringa"... no hay manera de disimular que uno es turista ya que con la cara y ojos occidentales no se puede discutir... muchos me miran y se rien... me dicen “Hello!” con tono de aventura y algunos hasta me ayudaron a moverme por ahí.

Ha sido una buena experiencia hasta ahora.

Sin embargo tengo unas jaquecas terribles... creo que mi cuerpo no ha asimilado bien el cambio radical de horario. Aquí estoy 13 horas adelante en el tiempo (mi tiempo), y a eso de las 4 pm me duele la cabeza un montón y me entra un sueño terrible. En todo caso, espero acostumbrarme tarde que temprano (y de seguro cuando lo haga, tendré que volver, ¡ja!).

Mañana vuelo a Beijing... así que ya les estaré contando más cosas.

Liliana
Enero 23 de 2008